
¿Sabes leer este número? 18.446.744.073.709.551.615.
Son los granos de trigo que le pidió el sabio Sissa a un rey indio por enseñarle a jugar al ajedrez y por sacarle de su tristeza causada por la pérdida de su hijo.
Sissa le pidió al rey un grano de trigo sobre el primer recuadro del tablero de ajedrez. Luego, dos sobre el segundo y así sucesivamente, doblando cada vez la cantidad.
Al rey le pareció que lo que pedía Sissa no era demasiado y aceptó su propuesta pero cuando empezó a calcular los granos de trigo que tenía que entregarle, descubrió que en la última casilla habría que depositar más de 18 trillones de granos.
Esta es una de las leyendas que existen sobre el origen del ajedrez aunque también hay otras como la que dice que fueron los griegos quienes lo inventaron, para distraerse durante el largo asedio de Troya.
Las primeras piezas del ajedrez no eran como las que conocemos hoy y se movían de diferente manera. Se piensa que el juego evolucionó en China y que en nuestro país empezó a utilizarse gracias a que los árabes lo trajeron.
Hoy en día podemos jugar al ajedrez también contra un ordenador y en nuestro cole tenemos la suerte de tener un gran tablero en el patio con unas piezas gigantes para divertirnos en la hora del recreo.
Nos encanta jugar al ajedrez en la hora del patio, por eso hemos investigado el origen de este juego y hemos averiguado cosas muy curiosas.
¡Qué cosa más curiosa!
Es la mar de importante saber de matemáticas, o te puede pasar como al rey ese, que jugar te cueste muuuuuuy caro.
Gracias por el artículo, me ha encantado